Frente a COVID-19, desarrollar nuevas habilidades es más importante que nunca

Frente a COVID-19, desarrollar nuevas habilidades es más importante que nunca

El coronavirus plantea, definitivamente, un futuro diferente para el empleo en la región. El mundo en el que trabajamos y trabajaremos se está cambiando marcadamente, y como resultado, trabajadores, emprendedores y empresas tendrán que adaptarse. En este contexto, ¿cuál es el nuevo panorama para la formación en habilidades que necesitamos para hacer frente a la urgencia levantada por la pandemia?

Una transformación sin precedentes

El impacto de COVID-19 ya se está haciendo notar en los mercados laborales alrededor del mundo. Por un lado, varios sectores, como turismo y comercio minorista, están expulsando trabajadores, y otros -como salud, cuidado, agricultura, logística- están necesitando trabajadores. Estos últimos, al demandar más trabajadores, se han convertido en un canal genuino de empleo temporal y podrían continuar siéndolo en el mediano plazo si las personas cuentan con las habilidades que se requieren.

Por otro lado, el aislamiento social que han asumido los países para frenar el avance del virus ha evidenciado nuevas realidades en el ámbito de las habilidades del siglo XXI. En lo que respecta a las habilidades digitales, incluso aquellos que creían tener un buen nivel están encontrando problemas para expandir el uso que le dan a la tecnología, ya sea para realizar trámites o para apoyar a un niño con las tareas. Esta situación afecta especialmente a los grupos vulnerables, que presentan niveles básicos o inexistentes de este tipo de habilidades. En cuanto a las habilidades socioemocionales, el coronavirus ha requerido habilidades como creatividad, resiliencia y trabajo en equipo al mismo tiempo que ha demostrado la importancia fundamental de otras como manejo de expectativas y emociones, autorregulación, y manejo del tiempo; no solo para este período de aislamiento, sino también para los períodos de recesión y recuperación económica que vendrán en el futuro.

COVID-19 también ha resultado en un incremento exponencial de la cantidad de personas interactuando en entornos virtuales, tanto en los ámbitos de trabajo y aprendizaje como en el ámbito personal. Hasta las plataformas de oficios que hace poco requerían de una interacción presencial – como electricista, plomero o niñera – están pensando cómo usar o ya están usando la tecnología para digitalizar sus métodos de entrega. Al tiempo que las nuevas tecnologías han ganado terreno, las interacciones humanas que acompañan esta transformación no desaparecen, sino que se han vuelto aún más importantes. Este es el caso, por ejemplo, de quienes atienden a pacientes a través de telemedicina.

¿Cómo lo están enfrentando los países alrededor del mundo?

En el muy corto plazo, el panorama de formación se ha dirigido directamente a cómo prepararnos para hacer frente a la emergencia sanitaria, resultando en el desarrollo y despliegue de una nueva oferta de formación y nuevas maneras de entregarla. Alrededor del mundo, se han lanzado cursos para formar a los trabajadores — especialmente los de sectores esenciales — en nuevos procedimientos de seguridad, higiene y salud adaptados a cada sector, conocimiento necesario tanto para el periodo de aislamiento social como para una apertura económica gradual. En otros sectores se han establecido iniciativas de contenido modular técnico para la redistribución de personas hacia trabajos — incluyendo temporales y/o voluntarios — que actualmente tienen exceso de demanda, como asistencia médica y enfermería en terapias intensivas, asistencia para población en riesgo, servicios de atención socioemocional, y servicios de distribución de alimentos y medicamentos.

El panorama de formación se ha dirigido directamente a cómo prepararnos para hacer frente a la emergencia sanitaria, resultando en el desarrollo y despliegue de una nueva oferta de formación y nuevas maneras de entregarla.

Por otro lado, existe una amplia gama de oferta de formación en habilidades digitales y de teletrabajo que son necesarias para responder a los cambios que ha generado el aislamiento en las operaciones empresariales y también en la vida cotidiana. En Europa, por ejemplo, Uber está habilitando canales para apoyar a los adultos mayores que no tienen las habilidades digitales básicas que necesitan para poder hacer un pedido. También, muchos países están facilitando la formación en habilidades transversales digitales para mantener conectados a sus ciudadanos (como es el caso del Reino Unido) y apoyar a quienes trabajan de manera remota (como Italia). En el sector educativo, específicamente, algunos países están brindando recursos para entrenar a instructores en técnicas pedagógicas para la entrega del contenido a través de canales digitales (como en Uruguay).

El momento es ahora

COVID-19 traerá cambios no solo para las personas, sino también para las empresas. Frente a un futuro incierto, en donde muchos trabajadores y emprendedores tendrán que adaptarse, actualizarse y “re-equiparse” para poder volver al mercado laboral, el reto está en promover la formación en habilidades transversales que permitan “transferibilidad” entre empleos en este contexto de incertidumbre. Así, la intermediación laboral con preparación para el trabajo (en inglés, job readiness) es imprescindible; y el coaching y la mentoría cobran mucha más preponderancia para ayudar a las personas a identificar y navegar opciones de aprendizaje y laborales. Estos incluyen oportunidades de upskilling y reskilling (como estamos viendo en Jamaica y Singapur) y certificación de habilidades para poder vivir dignamente del trabajo. Atender la crisis sanitaria es una prioridad inmediata, pero al mismo tiempo es necesario equipar a quienes han perdido o perderán sus empleos con las habilidades que necesitan para poder reinsertarse en el mercado laboral.

Coronavirus: Cómo fortalecer tu autoestima en los momentos difíciles

Coronavirus: Cómo fortalecer tu autoestima en los momentos difíciles

Esta situación de crisis y confinamiento puede alterar tu equilibrio emocional y, sobre todo, la confianza en ti mismo. El experto en crecimiento personal y autor del best-seller El poder de confiar en ti, nos da algunas claves para que te afecte lo menos posible

El coronavirus ha provocado una situación de desastre en todos los ámbitos que hasta ahora era inimaginable. Pero está pasando, y vamos a salir adelante. El terreno ya está preparado para una cuarentena aún más larga. Es lógico que nos preguntemos si seremos capaces de resistir psicológicamente. La cuestión es: ¿Qué hábitos podemos potenciar para que esta crisis no derrumbe nuestra autoestima?

Los expertos avisan: No va a ser sencillo superar el impacto emocional de esta crisis sanitaria. Las autoridades advierten que lo más duro está aún por llegar. Es fundamental no perder la calma y conservar la confianza en la sociedad y en uno mismo. Pero, ¿cómo?

Nos asaltan emociones incómodas, miedo, incertidumbre, desconfianza, con las que no es fácil lidiar. La primera medida es poner todo lo posible de nuestra parte para que esa angustia no crezca dentro de nosotros. Es clave no alimentar el pánico, desconectándose si es necesario de los canales de información.

Es inútil tratar de adelantarte a los hechos. Nadie sabe qué ocurrirá mañana, ni mucho menos dentro de una semana o un mes, ni en el aspecto sanitario, ni en el económico ni en el laboral. Los expertos señalan la importancia de asumir las emociones que estamos viviendo estos días, no rechazarlas, y tratar de aprender con ellas para avanzar.

Hablamos con Curro Cañete, autor de El poder de confiar en ti, un libro de autocoaching que se ha convertido en best-seller y ha sido traducido a varios idiomas. ¿Qué hábitos podemos seguir para impedir que el miedo derrumbe la confianza en nosotros mismos?

  1. PON EL FOCO EN LA LUZ

«Sé que te puede sonar obvio, pero no por evidente deja de ser necesario. Llevo días insistiendo a mis seguidores en que centren su atención en la solución del problema, y no en las consecuencias negativas que hasta ahora ha provocado el mismo. Cuando piensas en las soluciones, te fortaleces y te sientes bien. Cuando piensas en lo que va mal, te entra el miedo y te sientes fatal. No pierdes nada si decides pensar que de toda esta crisis saldremos fortalecidos. Tenlo por seguro».

  1. SÉ RESPONSABLE; NO JUZGUES

«Especialmente en momentos de crisis, podemos tender a echar las culpas a los demás, a señalar continuamente lo que otros hacen mal. Pero eso no sirve para solucionar el problema. Por el contrario, juzgar a los demás crea conflicto y confrontación. Es mucho mejor que te preguntes: ¿Qué puedo hacer yo para contribuir a la solución del problema?

Para unos será, simplemente, quedarse en casa, y organizarse para teletrabajar. Para otros será ir a trabajar porque saben que lo hacen por el bien de todos (¿has pensado en el panadero, en el reponedor del supermercado, en el conductor de autobús…?).

Es muy importante que sigamos al pie de la letra las indicaciones que nos dan quienes están trabajando en la solución del problema. Mantente muy bien informado en todo momento, pero reduce el tiempo que dedicas a ver en televisión noticias relacionadas con el coronavirus. Una cosa es tener la inquietud lógica de querer enterarte bien de qué está pasando, y otra muy diferente es pasarse el día entero regodeándose en lo mal que están las cosas».

  1. MANTÉN UNA ACTITUD POSITIVA

Podemos enfocar un problema, por grande que sea, de modo positivo o negativo. Te animo a que enfoques lo que está pasando de un modo positivo. De esta forma no solo estarás más tranquilo mientras dure la crisis, sino que ayudarás a los demás a tranquilizarse.

El coronavirus nos ha quitado temporalmente la libertad de movimiento, pero no puede quitarnos la libertad de pensamiento.»

  1. VISUALIZA TU DÍA

«Por la mañana cuando despiertes, por la noche antes de acostarte, o incluso varias veces a lo largo del día, cierra unos minutos los ojos mientras tratas de imaginar en tu mente cómo quieres que sea tu vida cuando ya se haya logrado contener el virus y todo vuelva a la normalidad.

¿Qué te gustaría hacer que ahora mismo no puedes hacer?, ¿puedes imaginarte haciendo deporte, dando un paseo por tu parque preferido con tu pareja, celebrando tu cumpleaños con todos tus seres queridos? Imagina lo que te gustaría que suceda en el futuro como si estuviera sucediendo en este momento, y observa cómo eso te tranquiliza.

Yo cierro los ojos de vez en cuando y me pongo a imaginar, por ejemplo, cómo de bonita será la fiesta que voy a hacer con mis lectoras y lectores cuando todo esto haya pasado. También me veo en las firmas y presentaciones que ahora mismo no puedo hacer».

  1. HAZ AFIRMACIONES

«La técnica de las afirmaciones es una de las más poderosas para cuidar nuestro diálogo interior y mantener nuestra calma. Por ejemplo: El amor es cien mil veces más poderoso que el miedo; Lo más valioso que tenemos es el presente y cada día es una oportunidad de vivir más el presente; La vida está en el presente, los sueños en el futuro, y puedes ser feliz en el camino que va del presente al futuro…

Repítelas siempre que puedas: Mientras te duchas, mientras lavas los platos, al despertarte o al acostarte. También puedes escribirlas varias veces. Una buena afirmación para estos días sería: El miedo no tiene poder sobre mí. Sé que todo se está solucionando. Confío en mí y en el proceso de la vida. Todo irá bien y pronto seremos todavía más fuertes y felices».

Consejos para ser un líder resiliente ante el reto COVID

Consejos para ser un líder resiliente ante el reto COVID

Mantener el equilibrio bajo presión es una de las habilidades más importantes que los líderes de todos los niveles deben dominar.

La ONG Center for Creative Leadership, dedicada a fortalecer el liderazgo alrededor del mundo, comparte sus lecciones de resiliencia en tiempos de crisis; a raíz del brote mundial de coronavirus (COVID-19), que nos recuerda que el cambio está en curso, los planes se desmoronan y no siempre se cumplen las expectativas.

Las personas que no pueden manejar un ritmo rápido o incertidumbre son menos propensas a sentirse motivadas en el trabajo y más propensas a sentirse abrumadas. Las exigencias de la vida como hijos, pareja y adultos mayores de nuestra familia extraen energía y difícilmente se puede separar de los retos profesionales.

Mantener el equilibrio bajo presión es una de las habilidades más importantes que los líderes de todos los niveles deben dominar. Enfocarse exclusivamente en cómo enfrentas el reto, es lo que se espera de un líder resiliente.

Todos podemos beneficiarnos de ser más resistentes, lo que nos hace más capaces de enfrentar la crisis, recuperarnos y adaptarnos.

En CCL, promueven estas tres prácticas para desarrollar una resiliencia a prueba de cualquier reto:

Gestión personal de la energía. Gestiona tu propia resistencia. «Entrega el 100%», da lo mejor de ti y renuncia al apego al resultado, mientras entregues tu mejor versión en cada reto habrás hecho lo correcto. Quédate en el presente y evita especulaciones

Modifica tu perspectiva. Cuestiona tu punto de vista sobre cómo piensas ante la adversidad. Analiza tus creencias acerca de la situación y elige tu mejor reacción. Fortalece la compasión por ti mismo y por los demás.

Sentido de propósito. Desarrolla un «por qué personal» que le dé sentido a tu vida. Esto te ayuda a enfrentar mejor los desafíos. Es recomendable buscar alternativas para lograr que la crisis y la adversidad conecten con tu propósito de vida esencial.

Otro punto crucial para salir fortalecido de un reto como el que enfrentamos el mundo entero en estos momentos es cuidarte mejor. Nuestra capacidad para hacer frente al estrés, la enfermedad y el cambio mejora cuando cuidamos mejor de nosotros mismos.

Estas son algunas ideas que compartimos con nuestros participantes a los seminarios de liderazgo para ayudarles a desarrollar su resiliencia:

Duerme lo suficiente. Idealmente 8 horas de sueño cada noche. De preferencia con un horario de sueño regular, incluso los fines de semana. Desconecta y estaciona esos dispositivos lejos de la cama. Crea un ambiente relajante oscuro, fresco y tranquilo.

Prioriza el ejercicio. Durante la jornada laboral, levántate y muévete cada 90 a 120 minutos. Sugiere una reunión caminando o de pie. Sube escaleras en lugar de tomar el ascensor, encuentra la forma de insertar en tu rutina al menos 4 sesiones de 40 minutos a la semana de cardio.

Practica juegos cerebrales. Aprende cualquier cosa nueva. Resuelve un rompecabezas desafiante. Encuentra distracciones positivas que reten tu intelecto, practica la meditación.

Identifica tus emociones. Averigua quién y qué dispara tus reacciones. Aléjate, baja el ritmo, consigue un aliado para ayudarte a prevenirlas y a elegir tu respuesta ideal. Crea un diario de gratitud. Cultiva la solidaridad haciendo algo bueno por otra persona.

Mejora las conexiones sociales. Pide consejo a un colega, regala comentarios positivos, comparte algo que hayas aprendido recientemente; asegúrate en cada situación de ser percibido como alguien que aporta y no como alguien que succiona energía.

Cómo pueden las familias llevar una rutina de alimentación más saludable

Cómo pueden las familias llevar una rutina de alimentación más saludable

Dr. Manuel Villarán

Gerente de Proyectos Médicos.

“Que la comida sea tu medicina y la medicina sea tu alimento”, una frase inmortalizada por Hipócrates y que hoy en día cobra mucho sentido. Los hábitos de una alimentación saludable en familia, comienza en casa. Por ello es importante crear rutinas alimenticias que sean duraderas. ¿Quieres saber cómo lograrlo?, aquí te enseñamos algunos tips.

El ejemplo inicia en el hogar, instaurando un entorno saludable. Los padres tienen un rol importante al momento de criar y establecer costumbres a sus hijos desde la infancia, diferenciando entre alimentación saludable y no saludable, ya que si se instauran hábitos alimenticios desde niños, es muy probable que dichas rutinas se mantengan durante toda su vida.

¿Cómo establecer rutinas alimenticias en familia?

El éxito de tu rutina se deberá al hecho de comer los alimentos en familia sobre una mesa, porque es donde se desarrollarán lazos más cercanos entre padres e hijos.

  1. Nunca olvidar el desayuno

Lo primero que debemos pensar en hacer al levantarnos es el desayuno, y aunque tome tiempo es necesario establecer el horario dada la importancia que tiene consumir un buen desayuno, sobre todo para los niños.

Pues resulta preocupante que aproximadamente el 12% de todos los niños escolares no tomen este alimento por las mañanas, y cuando son adolescentes ya un 30% se habrá olvidado que existe. Por ello, el desayuno puede ser beneficiosamente aprovechado para incentivar el consumo de lácteos, cereales, jugos o yogurt. 

  1. Familias saludables: compartir la mesa juntos y en el mismo horario

Siempre que sea posible intenten compartir los alimentos en familia, estableciendo horarios y respetando los tiempos acordados. A veces es difícil que todos coincidan en la mesa, pero no cuesta nada intentarlo.

Si desde pequeños les enseñamos a establecer horarios de comida, se forjará en ellos tanto los buenos hábitos de conducta como los hábitos alimenticios. Además, está demostrado que el compartir familiar se vincula con la preferencia de alimentos naturales, como las frutas o verduras, y menos ingesta de alimentos procesados o grasos.

  1. Educa con el ejemplo

Recuerda que si deseas tener hijos saludables, que consuman alimentos saludables, e imiten los buenos hábitos de vida, entonces será mejor que empieces por ti. Tú serás su más grande ejemplo y guía cuando ellos intenten tomar decisiones respecto a sus costumbres y rutinas diarias, ya que pondrán en práctica los modelos de conducta que han observado a lo largo de su formación.

Tú puedes ayudarlos reemplazando los snacks comunes por pequeñas zanahorias, ensaladas de frutas, e incluso colocando pedazos de apio en las loncheras en el caso de los niños, de esta manera evitarán consumir azúcares añadidos.

  1. La comida no es un premio

¡No debes negociar con la comida! Si tus hijos no desean continuar ingiriendo sus alimentos no las condiciones a recibir postres como “premios” para que terminen de comer. De esta manera, estarías creando un patrón de conducta equivocado, además les harías creer que los alimentos chatarra son mejores y más ricos que los alimentos sanos.

Para evitar estos conflictos puedes optar por permitir que cada uno escoja lo que desee comer, por supuesto dentro de las opciones sanas que tú hayas colocado previamente. Y no te estreses si no terminan de comer todo del plato, a veces es mejor no obligarlos que hacerlos caer en la gula.

  1. ¡Todos a preparar los alimentos!

Lejos de ser una obligación, puede convertirse en un tiempo ameno y alegre donde todos los miembros de la familia participen. 

Así también eligen lo que más les gusta dentro de los parámetros de alimentos saludables que hayan establecido como familia. Además que todos pueden imitar la costumbre de adquirir alimentos sanos para el hogar como frutas, granos secos, verduras, y cualquier producto bajo en grasas.

  1. La hora de la comida es igual a tiempo en familia

Deben aprovechar al máximo el tiempo que pasen reunidos alrededor de la mesa, ya que así los niños aprenderán a crear la confianza necesaria con sus padres. Por ello, es importante dejar de lado todos las distracciones posibles, como los televisores, celulares o cualquier otro aparato que interrumpa su momento en familia.

Según la revista Kids Health, los niños que se formen con estas costumbres familiares, al crecer, estarán menos tentados a tener conductas de riesgo, como fumar, tomar bebidas alcohólicas, incluso consumir drogas.

  1. Comer más en casa y menos en la calle

Esto no quiere decir que nunca puedan optar por salir a comer a algún restaurant, claro que sí, pero el lugar donde decidan ir debe ser el adecuado en cuánto a comida saludable se refiere.

Recuerda que los niños no deben tener como opciones de restaurantes, a los fastfoods u otros establecimientos de comida chatarra.

Otra de las desventajas que puede tener comer en restaurantes, es el no poder controlar el cumplimiento de los buenos hábitos de conducta sobre todo de los más pequeños.

  1. Incluir el agua como bebida principal

Las pautas dietéticas para estadounidenses sugieren que se debe reducir el consumo de azúcares añadidos a menos del 10% diario. Esto incluye a las bebidas azucaradas, o refrescos poco saludables para una dieta, por esa razón se debe priorizar el consumo del agua en los alimentos, ya que el agua no solo refresca, sino que es parte fundamental para mantener hidratada a tu familia.

El Instituto de Investigación Agua y Salud, recomienda que los niños durante su primer año de vida consuman 0.6 litros de agua al día y en el caso de los adolescentes se sugiere un consumo diario de 1.8 a 2.6 litros de agua.

  1. No olvidarse de los ejercicios

Una buena rutina alimentaria tiene que ir de la mano con la actividad física, puesto que realizar ejercicios de manera constante hará que lleves un estilo de vida más saludable, y disminuyas el riesgo de enfermedades como la obesidad, el cáncer y la diabetes.

Así que júntense en familia, armen sus grupos y ejercítense juntos. Si en tu familia hay niños y adolescentes de 5 a 17 años, se recomienda que realicen 60 minutos diarios de ejercicios; y  los adultos a partir de los 18 años a más pueden ejercitarse por 150 minutos semanales.

Procura seguir estas recomendaciones y notarás que tu salud y la de tu familia mejorarán significativamente.

Cómo cultivar en tus hijos la cultura de prevención

Cómo cultivar en tus hijos la cultura de prevención

Dra. Denisse Bretel M.

Médico graduada de la Universidad Nuestra Señora de La Paz, especializado en cirugía oncológica general con mención en tumores mixtos y mama en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN)

¿Saben tus hijos cómo cuidarse de las enfermedades? Los bebés y los niños son más propensos a desarrollar algunas alergias o malestares. Por ello es responsabilidad de los padres cuidar de la salud de sus hijos e inculcarles la cultura de la prevención desde pequeños a través de hábitos diarios. ¿Cómo hacerlo?

Lograr que los niños formen hábitos de salud es importante para su futuro. En este artículo te daremos algunos consejos para que logres inculcarles a tus hijos la cultura de prevención.

Hábitos de higiene

Dedícate a enseñarles a tus hijos acerca de limpieza: a lavarse las manos al llegar a casa, antes de comer o lavarse los dientes después de tomar sus alimentos.

Todas las superficies que tocamos están expuestas a la suciedad, por eso la higiene es fundamental para prevenir enfermedades. Si es posible, enséñale a tu hijo a cargar un gel desinfectante en su mochila o lonchera cuando va al colegio.

No tocarse el rostro

Los gérmenes se propagan cuando tocamos objetos sucios y luego dirigimos nuestras manos a los ojos, la nariz o la boca de manera inconsciente. Enséñales a tus hijos a lavarse las manos luego de jugar e indícales los lugares que son más sucios como el baño o la cocina. Esto les enseñará a prevenir más de un resfriado.

¡Hagan deportes juntos!

Hacer deportes ayuda a incrementar la autoestima y aprender el valor del esfuerzo. El ejercicio diario ayuda a prevenir el sobrepeso y evita el sedentarismo. Asimismo previene el estrés, ya que favorece en la relajación de nuestros músculos y evita que se creen tensiones.

No olvides que practicar ejercicios en familia puede ser un punto más para reforzar los lazos familiares.

Evita el contacto con los demás cuando están enfermos

Enséñale a evitar el contacto cercano con gente que está estornudando o tosiendo mucho. Por otro lado, si el niño es quien está enfermo explícale que es mejor quedarse en casa y tomar los medicamentos necesarios para estar sano más pronto y no contagiar a sus compañeros.

Mantén la comunicación

Esto no solo reforzará tu relación con tus pequeños sino que también te ayudará a estar al tanto de cómo se sienten. Esto último no solo incluye el lado psicológico del niño (fastidio por alguna situación o tiene un sentimiento que compartirte), también cuenta algunos síntomas físicos (dolor de barriga o de cabeza) que nos ayudará a estar informados y alertas con su salud.

Comida saludable vs no saludable

Una alimentación saludable ayuda a reforzar las defensas del cuerpo. Organiza un itinerario de comidas altas en nutrientes esenciales para ti y tus hijos; lo principal es que tú también comas sano para que ellos vean que también cuidas de tu salud. ¡Recuerda que las cosas divertidas son más fáciles de aprender! Por lo que decorar la comida saludable de tus hijos la hará lucir más entretenida.

Enséñales medidas de seguridad

Informa a tus hijos sobre las medidas básicas de seguridad en casa y en la calle: a mirar cuando cruzan la pista, a no jugar con elementos inflamables, a mantener su espacio limpio, cuidarse de objetos puntiagudos, entre otros.

Una manera de enseñarle a tus hijos a estar a salvo sin necesidad de asustarlos, es enseñándoles qué hacer y haciéndoles partícipes de ello. Explícales cómo deben actuar ante una situación de peligro y cómo evitar que estas sucedan, siempre usando su lenguaje.

En conclusión, ten en cuenta que los adultos somos quienes damos el ejemplo a los niños. Si nosotros prevenimos, ellos también lo harán.